martes, 21 de febrero de 2012

Remedios caseros: alergias y fiebre del heno

ALERGIAS Y FIEBRE DEL HENO
9 estrategias para aliviarlas

¿Perros y gatos con fiebre del heno? ¡Claro que sí!
Al igual que sus propietarios, muchos animales de compañía son sensibles a ciertas molestas partículas transportadas por el aire: no sólo al polen o a los hongos, sino también al polvo, las plumas o la lana.
Pero mientras la mayoría de las personas que padecen fiebre del heno presentan irritación ocular, ataques de estornudos y goteo nasal, esta clase de afección en los animales suele manifestarse en forma de intensos picores. He aquí lo que recomiendan los expertos para aliviar las molestias de la piel y controlar las alergias.

Para perros y gatos
Use agua fría. Una forma rápida de calmar los picores es dar al animal un baño de agua fresca. Sumérjalo en agua fría entre 5 y 10 minutos, pero asegúrese de que el agua esté fresca. El calor sólo conseguirá aumentar el prurito.
Los gatos no son amigos del agua, así que. darles un baño puede convertirse en un auténtico desafío. Siga los consejos de «Cómo bañar a su gato»(proximamente en este blog)

Recurra a las propiedades calmantes de la avena. Para que el baño resulte aún más eficaz, los veterinarios recomiendan añadir un poco de avena al agua del baño. La avena da una textura suave y sed osa al agua, que ayudará a calmar el picor más pertinaz.

Administre antihistamínicos. Los antihistamínicos mantendrán las alergias bajo control. El veterinario podría recomendarle un fármaco de venta sin receta con el principio activo definhidramina. La dosis habitual es entre 1 y 3 mg por kilo de peso del animal, pero el veterinario le indicará la cantidad más adecuada para su mascota. No todos los antihistamínicos son convenientes en la totalidad de los casos. Es probable que el veterinario le recomiende varios antes de encontrar el más eficaz para su animal. Por lo general, es necesario un período de prueba de 4 a 6 días para evaluar la eficacia del fármaco. Una vez que haya encontrado el más apropiado, no deje de administrarlo cuando remitan los síntomas. Lo ideal es seguir dándoselo a diario durante la temporada de alergia.
(Ni aun así se tomara la pastilla)

CUÁNDO CONSULTAR AL VETERINARIO
Aunque la fiebre del heno y otras alergias rara vez causan algo más que picores, algunos animales domésticos se rascan con tal furor que pueden perder el pelo y causarse lesiones cutáneas o infecciones  importantes. En el caso de los animales hipersensibles, los veterinarios recomiendan usar un tratamiento de inyecciones antihistamínicas. Estas inyecciones -que en un principio se aplican cada varios días y luego 1 vez a la semana durante un período de meses o años consiguen que el animal doméstico pierda progresivamente su sensibilidad a los alérgenos. Con el tiempo, es probable que la alergia desaparezca, y que los animales  dejen de necesitar las inyecciones.

Alivie las molestias con suplementos. Para calmar las irritaciones cutáneas, pruebe a administrar a su animal  de compañía suplementos de ácidos grasos, que también se emplean para tratar la sarna y otros problemas dermatológicos. Los suplementos se presentan en cápsulas y están a la venta en la mayoría de las tiendas de  productos para animales.
Consulte al veterinario cuál es la dosis adecuada para su animal. No siempre resulta fácil conseguir que un gato o un perro trague una cápsula. Si tiene dificultades para hacerlo, abra ésta y añada el aceite que  contiene a la comida del animal. Este remedio es eficaz en el 20 % de los perros y entre el 25 Y el 30 % de  los gatos. El aceite sabe a pescado y gusta particularmente a los gatos.

Restrinja las salidas. En primavera y en verano, el aire está cargado de polen, y éste suele quedarse adherido al pelo de los animales. Para evitar que el polen martirice a su animal de compañía, manténgalo dentro durante las horas en que hay mayor concentración en el aire; es decir, a primera hora de la mañana y al atardecer.

Preste atención a su hábitat. Las alfombras, las cortinas y los sillones mullidos dan a su hogar un aire cálido y acogedor, pero también ejercen un poderoso magnetismo sobre las partículas de polvo y de polen. No necesita llegar al extremo de redecorar su casa; limítese a mantener a su animal de compañía en zonas de la casa que sean fáciles de limpiar, como aquellas sin alfombras y con cortinas de plástico.

Observe una limpieza meticulosa. La limpieza diaria no eliminará las partículas causantes de alergias, pero contribuirá a mantenerlas en un nivel aceptable. También es recomendable cambiar los filtros del  sistema de calefacción o refrigeración una vez al mes. Lave una vez a la semana las fundas de los cojines o  las mantas del lecho de su animal de compañía. De este modo, evitará la acumulación de ácaros del polvo, organismos microscópicos que suelen causar alergias en personas y animales.

Investigue el «lavabo» del animal. Muchas arenas para el «lavabo» de los animales contienen aromatizantes químicos para dar una fragancia más agradable al «lavabo» de su animal de compañía (para usted, no para él). Sin embargo, algunos perros y gatos pueden tener una sensibilidad especial al olor y al polvo de estos productos.

Sólo para perros
Dele baños de pies. En ocasiones, los perros con alergia sufren picores en las patas, y un baño con sales de sulfato de magnesia puede ofrecerles un alivio rápido. Sumerja los pies del perro en la bañera entre 5 y 10  minutos, y luego séquele las patas con suavidad. Sin embargo, evite que beba el agua, pues las sales de  sulfato de magnesia tienen un efecto purgante.

CÓMO ADMINISTRAR LOS MEDICAMENTOS
Aunque los antihistamínicos suelen resultar eficaces en el tratamiento de la fiebre del heno, no siempre resulta fácil conseguir que un gato o un perro trague una píldora. Estos fármacos son más eficaces cuando se  ingieren con el estómago vacío, de modo que no es conveniente mezclarlos furtivamente con la comida. (Por  otra parte, los animales más listos siempre se las ingenian para dejarlos a un lado.) He aquí una táctica mejor para conseguir que su perro tome la medicina. (Para aprender a administrar píldoras a un gato, consulte la sección «Cómo ayudarlo a tomar su medicina») 
Coloque la palma de la mano sobre el puente de la nariz del perro. El pulgar y el índice deben rodear el hocico y encajarse entre los caninos superiores (los dientes más largos). Luego, presione con suavidad los  labios contra los dientes, lo que hará que el perro afloje la mandíbula inferior y abra la boca. Con la otra mano, introduzca rápidamente la píldora en la base de la lengua. A continuación, ciérrele la boca y acaríciele  la garganta hasta que note que se ha tragado la píldora. Cuando el perro se relama, sabrá que lo ha  conseguido. 
(Fuente: Remedios caseros para perros y gatos)

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