sábado, 28 de enero de 2012

Adios al "lleno por favor"

Hay productos que por Navidad siempre ven dispararse su precio. Las angulas, los centollos ..., la gasolina. Luego, con la cuesta de enero rebajan algo el coste, aunque no por ello dejan de ser prohibitivos. Lo malo, en el caso del combustible, es que la mayoría de los ciudadanos -vitorianos en este caso- no pueden prescindir de ellos. Esté el gasóleo a 1,36 euros, como a primeros de año, o en torno a los 1,314, como ayer, quién tenga que coger el coche para ir a trabajar repostará exactamente igual. O si no igual, al menos parecido. Aquel dicho de «Lleno, por favor», ha desaparecido del lenguaje callejero. Hoy, se echa la gasolina necesaria para el día a dia. Quizá con la vana esperanza de que llegue una rebaja. Quizá porque no hay liquidez para todo el combustible que cabe en el depósito. EL CORREO recorrió ayer 14 de las 20 estaciones de servicio existentes en Vitoria para comprobar los precios que ofertaban y completar el complejo 'puzzle' formado por surtidores que pertenecen a grandes compañías -Ia de Eroski y la mayoría de las de Cepsa y Repsol- y gasolineras independientes -bajo el paraguas de una marca como Avia y Shell o con nombre propio como Onandia-. En las primeras, el personal está integrado por trabajadores que  nada tienen que decir sobre el coste del carburante. Y en las segundas, por más que son sus propios jefes, tampoco gozan del margen suficiente para abaratar la gasolina contra los vaivenes del mercado, ya que ellos también pagan más caro a la refinería de la que obtienen el hidrocarburo.

Un 57% de subida
No parece haber solución para la irrefrenable escalada de los precios del crudo, que según un estudio de la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes se ha encarecido un 57%en los últimos tres años. De hecho, en enero de 2009, el precio de un litro de gasoil era de 0,87 euros. Y las noticias que llegan desde el Fondo Monetario Internacional solo animan al pesimismo. «El embargo sobre Irán encarecerá el petróleo entre un 20%y un 30%», asegura el FMI. En esencia, una estación de servicio no es diferente de una panadería o una tienda de ropa. Cada una tiene su estrategia para fidelizar clientes y explicar las diferencias de tarifa. Así, al margen de la calidad de la gasolina, que varía por marcas, algunas ofrecen tarjetas descuento, otras servicios adicionales como atender los surtidores y evitar que el cliente coja la manguera, vales para el tren de lavado, etc ...
No obstante, en.todas las consultadas en Vitoria coinciden en que el precio es un problema sobre el que los clientes ya están resignados y la mayoría de los conductores «han dejado hasta de quejarse», al menos en voz alta, por esta carestía. La diferencia está en la forma de consumir. Los lunes y martes son los días que menos gasolina se suministra. El fin de- semana es más fácil dejar el coche en el garaje. Miércoles, jueves y viernes las gasolineras siguen disfrutando de horas punta en las que hay que hacer cola para dejarse los 1,348 euros que cuesta el litro de gasolina.

1.30 euros. el mejor precio
La de Eroski, situada en el centro comercial El Boulevard, es la más barata: 1,30 el diésel y 1,3341a 95 sin plomo. Le sigue la ubicada en la calle Alibarra (Avia): 1,302 y1.336 euros,  respectivamente. Aunque  profesionales como los taxistas cada vez se decantan más por el nuevo gasóleo que mejora la combustión, y que de media es unos seis céntimos más caro que el diésel normal. Sin embargo, lo que más ha cambiado
en las estaciones de servicio es el género de los empleados. Además del «lleno, por favor» también ha desaparecido el clásico «¿Lleno, jefe?», lanzado por un operario. Hoy son mujeres las que de forma mayoritaria trabajan en las gasolineras. y también tiene su explicación en la crisis, o, al menos, en los años de la burbuja que precedieron a la actual situación. Los varones no querían ocupar puestos con salaríos mucho más bajos que los de una línea de montaje en la industria y muchas chicas aceptaron esos trabajos como complemento de la economía familiar. Ahora ellas mantienen los empleos que sí hay hombres deseando ocupar.

Cada vez hay mas conductores que se olvidan la cartera en casa
Cada día, en alguna de las estaciones de servicio de Vitoría se repite una pícara maniobra. Después de repostar, el cliente 'se da cuenta' de que se ha 'olvidado' la cartera en casa. Qué disgusto. Sobre todo para el responsable de la gasolinera porque en ese momento no hay forma de extraer el combustible del  depósito, ya que no se va a cobrar, y al menos recuperar la mercancía. y no es que todos los despistados sean potenciales morosos: «muchos vienen al día siguiente y abonan la deuda religiosamen te», reconocen  los empleados de las estaciones. Pero «cada vez hay más que o no vuelven, o sencillamente no tienen cómo pagan. Cuando se produce esta desagradable situación el remedio es casi peor que la enfermedad y la mayoría de estaciones de servicio lo aplican para evitar que el timo se contagie. «Cuando alguien no tiene dinero, se le toman los datos, se apunta la matrícula del coche y se le dan tras días para que cumpla. En taso de no regrese, hay que denuncian>, indican los afectados. En ese momento comienza un períplo de un mes  que termina con un juicio, por cada uno de los impagos. «y en el mejor de los casos consigues los-30,50 ó 70 euros que costara el repostaje», lamentan los profesionales. El infractor también recibe una multa. Claro  que en los casos de insolvencia esta medida no tiene gran impacto práctico. Quizá lo más llamativo en los últimos meses es que los gerentes de diferentes gasolineras han comprobado que los nombres de los  demandados empiezan a coincidir. «La primera vez nos pareció casualidad, pero ya ha pasado más veces. Hay personas que se ven obligadas a repetir la treta en diferentes puntos». En junio, varios surtidores de la ciudad se blindaron ante conductores que se marchaban sin pagar. Arrancaban y ponían pies en polvorosa  con el depósito lleno. Al aumentar la vigilancia, lograron atajar el problema, pero ahora se va sofisticando el viejo arte de marcharse sin pagar. «Si esto sigue así tendremos que planteamos el prepago. No obstante es  una medida que no gusta al resto de clientes, los que vienen habitualmente, porque parece que se les está acusando de algo, antes incluso de que se bajen del coche».
(Fuente: El correo)

Todo este incremento de precio junto a sus beneficios, es lo que va a hacer que esta primavera deje el coche en casa y empiece a usar la bici para ir al trabajo.