sábado, 3 de diciembre de 2011

Presentaciones de gato


El gato es un animal territorial y a veces resulta difícil que acepte a otros animales en su entorno. La primera regla que debemos conocer es: ¡nunca presentes a un gato otro gato o un perro libremente y de golpe! Necesitamos unas pautas para que el gato se estrese lo menos posible, que sea algo progresivo para que se vayan aceptando poco a poco. Si lo hacemos de golpe y pelean, luego será más difícil presentarlos para que se lleven bien. Es muy importante cuidar la primera vez que se ven.También hay que tener en cuenta que no siempre los gatos quieren compañía. Los gatos que son ya mayores y llevan viviendo solos muchos años, no suelen estar contentos con un nuevo compañero, mucho menos si es demasiado joven y enérgico, cuando lo que él necesita es tranquilidad. A la hora de juntar dos gatos debemos tener en cuenta ciertas cosas para que sean compatibles. Lo ideal es que sean de diferente sexo y a ser posible que necesiten el mismo nivel de actividad, siendo esto último lo más importante. Los machos pueden convivir con machos y las hembras con  hembras, pero todo es más fácil si son de diferente sexo. Respecto a la edad, un gatito pequeño es más fácil de introducir porque no responde a los bufidos y gruñidos del otro, pero los gatos adultos también se  pueden adaptar bien a otros gatos. En las protectoras de animales hay muchos gatos adultos esperando un hogar, y en sus instalaciones podemos ver a los gatos conviviendo juntos. Incluso en las casas de acogida temporal los gatos conviven con otros gatos y perros. Si adoptamos un gato adulto en algún albergue ya tenemos la seguridad de que ha convivido bien con otros gatos y con perros, es un punto a su favor.

NUESTRA ACTITUD
No menos importante es hablar de nuestra actitud. Si estamos nerviosos o tenemos miedo, no ayudamos  mucho. Debemos tener seguridad, transmitiendo calma a los animales y proyectando energía positiva en la  situación. Si estamos tensos transmitimos esa tensión, si tenemos miedo alertamos a los animales, cuando queremos lo contrario. Nuestra actitud ha de ser tranquila, e incluso sonreír y estar contentos, no hay motivo para no hacerlo. Transmitamos alegría a los animales, seamos positivos pensando que se van a aceptar bien, transmitamos al nuevo animal que ya es uno más de la familia y se le quiere como a los demás. iY que así sea!



Juntar gato con gato
Importante: ambos gatos han de estar sanos. El gato nuevo debe primero visitar al veterinario, ser desparasitado, vacunado y testado de leucemia e inmunodeficiencia felina. Lo primero es crear al gato nuevo su "lugar seguro", es decir una habitación donde tenga todo lo que necesite y así empiece a conocer el entorno y dejar sus feromonas. Mientras tanto, nuestro otro gato andará libre por la casa, excepto en esta habitación. Elegiremos para juntarles un momento en el que los gatos estén tranquilos, no haya ruidos ni nada estresante. La primera presentación podemos hacerla metiendo al gato nuevo en un transportín y dejar que entre en la habitación nuestro gato, sin obligarle, para que huela todo y vea al gato nuevo. El transportín sirve como medida de seguridad, ya que lo más normal en esta situación es que se produzcan bufidos e incluso que levanten la zarpa para agredirse. También podemos usar una malla en la puerta, la idea es que se vean pero no se puedan tocar. Los gatos al ver otro gato se suelen enfadar y si no ponemos esta medida de seguridad, lo más normal es que se agredan, lo que pretendemos evitar. También a veces ocurre que nuestro gato al estar enfadado, nos bufe a nosotros o nos arañe, debemos comprender que el gato está tenso en esta situación. Hay que vigilar que no deje de comer por esto.
Si están más o menos tranquilos, podemos esperar así unos 15 minutos, dando por ejemplo premios a ambos, y luego sacamos a nuestro gato de la habitación tranquilamente, cerramos la puerta y sacamos al otro gato del transportín. Si uno de los gatos se estresa demasiado (maullidos muy altos, gritos, intenta atacar al transportín o el que está dentro salta y se estresa mucho), damos por terminada la sesión. Lo que intentamos es que para los gatos sea lo menos estresante posible. Si esto último ocurre, dejaremos que los gatos se tranquilicen y lo volveremos a intentar al día siguiente. Si la situación no avanza, necesitaremos la ayuda de un profesional. Debemos comprender que los  gatos son territoriales y que normalmente comienzan sus relaciones con otros animales a la defensiva. Para ellos el gato nuevo es un intruso y por lo tanto es normal que le bufe e incluso le quiera agredir. Pero nosotros  no queremos que se agredan sino que se vean poco a poco para que se acepten. La tolerancia entre gatos y entre gatos y perros empieza cuando  se dan cuenta de que ese animal nuevo no es una amenaza.

Por fin juntos
Tras unos días haciendo estas sesiones, cuando veamos que ambos gatos están tranquilos, podemos abrir la puerta del transportín y sin obligarle, permitir que el gato nuevo salga a explorar. Es importante mantener la puerta de la habitación cerrada y que nosotros estemos con ellos. En esta situación se puede producir alguna persecución, entonces intervenimos para que no se agredan, sin enfadamos, sólo con un "shhhtt! ", Al haberlos mantenido separados por el transportín los primeros días, que son los peores, hemos conseguido  que este primer encuentro directo sea menos violento. También podemos frotar suavemente una toalla en las
mejillas de los gatos e intercambiarlas para que perciban las feromonas del otro gato, y colocar productos como Feliway.

Haciendose amigos
Cuando los gatos ya estén juntos, todavía puede haber un período de persecución y bufidos, mucho más leves, es entonces cuando ambos gatos deben tener más espacio, dejando la casa para ellos y cuando podemos empezar otras sesiones positivas para ambos: ponerles algo rico de comer una o dos veces al día y jugar con ambos gatos a la vez, con algún juguete tipo caña de pescar o una cuerda. Es importante crear momentos positivos con ambos gatos, para que se sientan integrados. Hemos conseguido que se toleren,  ahora intentemos conseguir que sean amigos. Si vemos que uno de los gatos es muy pesado intentando jugar  y el otro no quiere, debemos desviar su atención hacia un juguete y que juegue con nosotros, así no  descarga toda esa energía con el otro gato, que prefiere tranquilidad. Haygatos que pueden llegar a tolerarse pero nunca ser amigos, es decir, pueden convivir pacíficamente, pero no dormirán juntos ni se acicalarán mutuamente, esto ya depende de ellos, no de nosotros

Gatos con perros
Lo más importante es la actitud del perro, pues ya hemos comentado antes que el gato es capaz de tolerar individuos que no supongan una amenaza. Si el perro de primeras le ladra, se pone muy nervioso e incluso corre hacia él, la situación será más difícil. El gato necesita controlar la situación y el perro debe estar tranquilo. Empecemos dándole un paseo al perro para que se canse, así estará menos nervioso. La primera presentación podemos hacerla con el gato dentro del transportín, sólo para comprobar la reacción de ambos de forma segura. Lo normal es que el gato bufe y gruña, pero no que se tense demasiado ni salte dentro del transportín, no queremos eso. Empezaremos con el perro a distancia y lo acercaremos poco a poco según veamos cómo reacciona el gato. Si en esta primera sesión el gato está más o menos tranquilo (bufidos y gruñidos incluidos), las siguientes sesiones podemos dejar que el gato esté libre y que tenga lugares altos donde subirse y sentirse más seguro. En todas las sesiones de presentación el perro debe ir atado y debemos premiarle siempre que esté tranquilo, sin ladrar ni intentar correr hacia el gato. También es  imprescindible que la correa no esté tensa, sino holgada, porque de lo contrario estaremos transmitiendo  tensión al perro y poniéndole alerta. Es muy importante no dejarles juntos y solos durante los primeros meses, aunque ya se conozcan. Hay que observar cómo reacciona el perro cuando por ejemplo tiene un juguete o está comiendo y se acerca el gato. Estas presentaciones y los inicios de la tolerancia entre gatogato y gato-perro pueden durar hasta meses, por lo que debemos tener paciencia y no prisa, ya que  tenemos muchos años por delante para que disfrutemos todos juntos
Fuente: Pelo pico pata. Escrito por Laura Trillo www.terapiafelina.com