domingo, 18 de diciembre de 2011

El gato y los niños

EL GATO NO ES UN MUÑECO
Tradicionalmente se ha preferido al perro frente al gato como mascota infantil, pero los gatos pueden ser un complemento importante para el desarrollo del niño, que siente atracción por este animal y en el que descubre un misterioso comportamiento que no encuentra en los perros.

Convivir con un gato aporta al niño grandes ventajas. Los niños aprenden a cuidar del gato (alimentación, accesorios), llegan a conocer la importancia del cariño (juqar con él y enseñarle buenos hábitos) y el respeto hacia los animales, aprenden a dar para recibir. Los psicólogos opinan que el gato es positivo para el niño en cuatro aspectos bien concretos: Estimula su afectividad. Genera actitudes de responsabilidad (darles de comer, vigilarle). Ayuda a que el niño sea más sociable. Potencia la sensibilidad del niño.

No son juguetes
Muchas veces los niños quieren tener un gato en casa porque lo ven como un juguete, pero que se mueve y  hace cosas por sí mismo. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a tratar a los animales con cuidado y respeto haciéndoles ver que un gato no es un juguete sino que necesita cuidados como ellos. El niño puede ser muy cruel con las mascotas, que deberán soportar sus tirones de cola y orejas, pellizcas y otras trastadas, actos que desde luego se han de corregir lo antes posible y con severidad si llegase el caso. Si le dices a un niño que los gatos siempre caen de pie, lo primero que hará es dejar caer al gato para ver si es verdad. Ten cuidado con la información que le das respecto a los animales. A ningún gato le gusta que le arrastren de la cola o lo lleven en brazos mientras le gritan en la oreja, yeso es exactamente una de las cosas que hacen los niños más pequeños. Debemos explicar al niño la diferencia entre los juegos gratos y los ingratos para la mascota, decirle que a los gatos les gusta jugar a correr tras una bola de papel de aluminio, jugar con una cuerda que sostenemos por uno de sus extremos y agitamos o cualquier otro juego de caza en que el animal interactúe con el pequeño. Y no que los zarandeen, griten y golpeen como si fuese un peluche.

Respeto mutuo
Los gatos son criaturas de hábitos fijos, les gusta que su rutina no se altere. Dan su paseo a la misma hora, a la misma hora se sientan en su mirador a contemplar a otros gatos, son metódicos y ordenados en sus costumbres. Por el contrario los niños son una permanente revolución, todo lo alteran y lo cambian. Los gatitos jóvenes no pueden escaparse de los niños, pero los gatos adultos sí. Trata de que el niño comprenda la importante necesidad de respetar la rutina del gato y no alterarla cuando está durmiendo. El buen camino es enseñar al niño a cooperar, no imponerle comportamientos que no entienda. El niño, probablemente, haga lo que le decimos si se utiliza una estrategia razonable, por ejemplo si le enseñamos qué debe hacer en vez de qué no debe hacer.

i Cuidado con las uñas!
En algunas ocasiones el arañazo del gato ocasiona una infección en la piel llamada precisamente  enfermedad por arañazo de gato". El trastorno no es grave y normalmente desaparece de forma espontánea al cabo de unos días. El arañazo puede provocar la inflamación de los ganglios más cercanos al punto de la  herida. Es necesario acudir al pediatra cuando:
- El arañazo no sana en el lapso de tiempo normal.
-Un área de enrojecimiento alrededor de un arañazo continúa agrandándose dos días después de haberse producido la lesión.
-Presencia de fiebre en los días posteriores al arañazo.
-Ganglios linfáticos doloridos durante más de dos semanas.
 -Dolor en las articulaciones, dolor abdominal y decaimiento

Las alergias
No hay ningún estudio médico fehaciente que nos indique si la presencia de gatos influye positiva o  negativamente en la aparición de alergias en los niños. Realmente no hay estudios concluyentes que  demuestren que los gatos puedan ser los causantes de que los niños adquieran alergias e incluso hay quienes opinan que tener gatos en casa puede proteger a los niños de la sensibilización a los alérgenos felinos. Concretamente una investigación la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia determinó que vivir con un gato puede tener un efecto protector contra el desarrollo de síntomas asmáticos en niños.
Los niños que convivían con gatos en el hogar, tenían más probabilidades a desarrollar anticuerpos contra las alergias y el asma, especialmente si la convivencia se había prolongado desde las primeras etapas de la vida infantil

Respeto Mutuo
Hay que pensar bien que información dar al niño sobre el gato pues si le dices que los gatos siempre caen de pie, seguro que en algún momento intentará ver por él mismo si le hemos conrado algo cierto o no. Y los gatos no les gusta que les arrastren mientras les agarran de la cola o les cojan en brazos para gritarles a la oreja. Hay que explicar bien a los niños la diferencia que hay entre jugar y hacer daño al gato. Lo mejor es hacerles saber que tipo de juegos  son los que agradan y potenciar, a la vez que conocer lo importante que es el respeto por el animal

5 normas de higiene
Es natural que los padres se preocupen por posibles riesgos para la salud de su hijo pequeño si va a convivir con un gato. Es una preocupación innecesaria siempre que se cumplan unas sencillas reglas de higiene.
a) Enfermedades de la piel como la tiña (causada por hongos) o la sarna (provocada por un acaro) son muy raras en los gatos caseros que no salen al exterior. Si tu mascota tiene contacto con colonias de gatos ferales debes estrechar la vigilancia. Ante cualquier sospecha acude con la mascota al veterinario y nauralmente con el niño al pediatra
b) Evita siempre que el niño bese al animal, sobretodo cerca de la nariz y la boca
c) anima a tu hijo a lavarse las manos despues de haber jugado con el gato, sobretodo antes de tocar alimentos (la merienda, caramelos, etc...)
d) Los parasitos externos (pulgas, garrapatas) y los internos (ascaris, tenías, etc..) se evitan facilmente cumpliendo a rajatabla calendarios preventivos de desparasitaciones
e) En caso de que el gato enferme, no dejes que el niños tenga trato con la mascota hasta que haya superado la enfermedad

5 consejos sobre tu conducta
a) supervisa a los niños cuando juegan con el gato, por el bien del niño y de la mascota
b) Habla con un experto antes de elegir un gato seguro para los niños
c) Consulta con un pediatra la conveniencia de adquirir una mascota si tu hijo tiene asma o alergia
d) Ten expectativas reales respecto a la responsabilidad y cuidados que tu hijo puede desarrollar en relacion al gato
e) Los niños aprenden observando tu comportamiento. Trata con respeto y cariño al gato, no reniegues de el y emitas comentarios despectivos de su comportamiento. Tus hijos aprenden a respetar a los animales si ven que tu lo haces
El mejor gato para el mejor niño
Si has tomado la decisión de regalarle a tu hijo un gato como amigo debes tener en cuenta la edad del niño. A partir de los 8 años de edad cualquier niño puede encargarse del cuidado y bienestar de un gato, en tanto que un niño más pequeño, de 3 ó 4 años, ve al animal como un juguete y puede terminar dañando al gato o  el gato arañándole a él. Para los niños pequeños es preferible la compañia de un gato adulto, de dos años en adelante, edad en que se vuelven más tolerantes y especialmente las hembras. Que el animal esté esterilizado es absolutamente recomendable. La regla es sencilla, para niños mayorcitos un gato cachorro está bien,  pero para niños pequeños un gato adulto es mejor. Respecto a las razas, alguna de las más tranquilas y  pacificas son el persa, el exótico, el azul ruso, en tanto que razas como el siamés o el birmano son nerviosas  y bulliciosas. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho.
Gracias por compartir esta información. Lo que más me ha gustado es lo de que "si le dices a un niño que los gatos caen de pié, lo primero que hará será tirarlo al suelo".
No se me había ocurrido, pero ahora que lo dices tienes más razón que un santo.