sábado, 9 de julio de 2011

Oferta y demanda

El último partido de Gretzky

Hay distintas maneras de conseguir entradas para asistir a un evento deportivo. Se puede comprar un bono para toda la temporada que da derecho a asistir a cualquier partido que se juegue en casa; se puede comprar una entrada para un partido en concreto en la taquilla; o se puede acudir a los "revendedores", que compran las entradas con antelación para luego venderlas poco antes del comienzo de un partido. La práctica de la reventa no siempre es legal, pero a menudo es muy rentable. Los revendedores compran entradas en taquilla y cuando éstas se agotan, las vuelven a vender a un precio mayor para aquellos aficionados que deciden asistir al evento en el último minuto. Naturalmente el beneficio no está garantizado. A veces, el público está loco por asistir a un partido y las entradas de los revendedores pueden alcanzar un precio muy alto, pero a veces hay poco interés por el partido y los revendedores se ven obligados a  venderlas por un precio inferior al que las compraron. Los revendedores de la ciudad canadiense de Ottawa tuvieron unos días muy buenos durante el mes de abril de 1999. ¿Por qué? Porque Wayne Gretzky, la estrella canadiense de hockey sobre hielo, anunció por sorpresa que se retiraría de la competición y que el  partido del 15 de abril, entre los Ottawa Senators y su equipo, los New York Rangers, sería el último de su carrera. Muchos aficionados canadienses deseaban ver a su estrella jugar por última vez y no renunciarían a ello sólo porque las entradas se habían agotado hacía tiempo en la taquilla. Evidentemente, los revendedores  que habían guardado las entradas, o que habían conseguido más entradas, aprovecharon la ocasión y tras el anuncio de Gretzky, las entradas de reventa se vendieron a un precio cuatro o cinco veces superior a su  precio oficial. Fue sólo una cuestión de oferta y de demanda.
Los aficionados pagan cientos e incluso miles de dólares para ver a Wayne Gretzky o a Michael Jordan jugar su último partido. Cuanto pagaría usted para ver una estrella musical, como por ejemplo Jennifer López, tocar por última vez? ¿Cuánto pagaría por su deportista favorito? 

Pero, ¿qué quiere decir esto? Mucha gente usa la expresión oferta y demanda como un eslogan para indicar que "las leyes del mercado están actuando". Para los economistas, sin embargo, los conceptos de oferta y  demanda tienen un significado concreto: éstos definen un modelo relativo al comportamiento del mercado, que es extremadamente útil para comprender el funcionamiento de muchos mercados, aunque no de todos.


Mentes inquietas
Oferta, demanda y sustancias prohibidas

La película que levantó más polémicas en EE.UU. durante el año 2000 fue Traffic, que ofrecía una  panorámica sobre el tráfico de drogas. La película está basada en la serie Traffic producida en 1989 por la televisión pública británica. Aunque el tiempo ha pasado, el panorama general de la situación no ha cambiado,
pues el comercio de drogas sigue creciendo a pesar de la existencia de leyes que intentan parar este negocio. Las leyes pensadas para luchar contra las drogas no sólo no han conseguido evitar que el negocio siga creciendo, sino que ni siquiera, según la valoración de muchos expertos, han conseguido reducir el consumo de sustancias ilegales. El fracaso de la lucha contra las drogas tiene un precedente histórico: durante la época  de la Ley Seca desde 1920 hasta 1933, la venta y el consumo de alcohol fueron prohibidos en los Estados Unidos. Sin embargo, en esos años se podía fácilmente encontrar en el mercado negro licores producidos y distribuidos por contrabandistas. De hecho, en 1929, el consumo per copita de alcohol era más alto que en la década anterior. Al igual que las drogas ilegales actuales, la producción y la distribución de sustancias prohibidas se convierte en prósperos negocios a pesar de su ilegalidad. ¿Por qué es tan difícil acabar con los  mercados del alcohol y de las drogas? Piense por un momento en la lucha contra las drogas como una política que desplaza la curva de oferta, pero que apenas afecta a la curva de demanda. Aunque sea ilegal consumir drogas como la cocaína, igual que estaba prohibido consumir alcohol, en la práctica, la lucha contra  las drogas afecta sobretodo a los que la venden. Como consecuencia de estas políticas, el coste de seguir traficando con droga incluye el riesgo de ser detenido por la policía y ser enviado a la cárcel, y, en algunos casos, de ser condenado a muerte. Indudablemente, esto reduce la cantidad de droga ofertada en el mercado  a un precio dado y, por lo tanto la curva de oferta se desplaza hacia la izquierda. En la ilustración  este hecho se refleja en el desplazamiento de la curva de oferta de 51 a 52' Si la lucha contra el tráfico de drogas no  tuviese efecto sobre los precios de las drogas, y el precio se mantuviese en Pl' este desplazamiento hacia la izquierda causaría una disminución de la cantidad de droga ofertada; una disminución de magnitud equivalente al desplazamiento de la curva de oferta.
Sin embargo, como hemos visto, cuando la curva de oferta de un bien se desplaza a la izquierda, el precio del bien aumenta. En la ilustración 3-15 el efecto de la lucha contra las drogas causaría un movimiento del punto de equilibrio de El hasta E2' y una subida de precios de las drogas, desde P; hasta P2 con un movimiento a lo largo de la curva de demanda. Debido a que el precio aumenta, la disminución en la cantidad de droga ofrecida es menor que la disminución de cantidad que se hubiese producido vendiendo la mercancía a los precios iniciales.
La Ley Seca fue tan ineficaz que en cuanto el precio de mercado del alcohol subió, la bajada de consumo de alcohol fue modesta y el mayor precio animó a muchos proveedores potenciales a asumir el riesgo de acabar en la cárcel durante un tiempo. Por lo tanto, mientras la Ley Seca produjo una subida del precio del alcohol, no consiguió frenar su consumo. Desgraciadamente, hoy en día parece que ocurre lo mismo con las políticas contra las drogas. Estas políticas suben el precio de las drogas a sus consumidores, pero no disuaden su  consumo. Mientras tanto, un precio más alto induce a los proveedores a seguir traficando, a pesar de las penas previstas por las leyes. ¿Cuál es la solución a este problema? Algunos opinan que las políticas deberían
enfocarse más en el lado de la demanda, con programas educativos e informativos sobre las drogas y programas similares. Si estas políticas funcionaran, desplazarían la curva de demanda hacia la izquierda.  Otros opinan que las drogas, como el alcohol, deberían legalizarse, pero sujetas a una fuerte imposición sobre  el precio de venta. Mientras que el debate sigue, también sigue la lucha contra las drogas.


Las políticas antidroga desplazan la curva de oferta a la t izquierda. No obstante, comparando el punto de equilibrio inicial El con el nuevo equilibrio E2' se puede ver que la cantidad de droga ofertada es
mucho menor que el desplazamiento de la curva de oferta. Siguiendo la senda marcada por la curva de demanda, el precio de equilibrio aumenta de Pl hasta P2' Esto lleva a los proveedores a ofertar droga en el mercado a pesar de los riesgos que corren.

(Fuente: Microeconomia de Paul Krugman y Robin Wells)