jueves, 2 de junio de 2011

Zoologico de los narcos

Bestias humanas y animales inocentes sería el lema que mejor define el tráfico de mascotas y drogas. Serpientes vivas que los traficantes rellenan con bolas de cocaína y tigres blancos que los capos de la droga tienen como símbolo de estatus, los animales exóticos parecen deslumbrar al violento mundo de los estupefacientes. 


A los jefes del narcotráfico les gusta presumir de rarezas como botas de piel de tortugas en peligro de extinción o construir zoológicos privados en sus mansiones. La relación entre el comercio ilegal de especies en extinción y las mafias organizadas de la droga es cada vez mayor. Entre los nuevos negocios de los narcos se encuentra compartir sus rutas con traficantes ilegales de animales, gentes que empaquetan monos jóvenes  en cajas de zapatos o colibríes en paquetes de cigarrillos, para su venta en el ávido mercado de mascotas de Europa y Estados Unidos. Además de ganar miles de millones de euros, el negocio ilegal de especies  protegidas supone la muerte durante su captura, transporte y comercialización de cerca del 80 por ciento de los animales que caen en las redes del contrabando. Cada año, este comercio internacional mueve 230.000 primates, 1,13 millones de aves vivas, casi 4 millones de reptiles vivos y 350 millones de peces tropicales. La rareza zoológica es directamente proporcional a su cotización en el mercado, pero no importa el precio  cuando miles de aficionados a las mascotas exóticas están dispuestos a pagarlo, En Estados Unidos se ha llegado a pagar 60 mil dólares por una rara especie de cacatúa de la que apenas quedan mil en el mundo. Son cifras que animan a los narcotraficantes a diversificar su negocio. Se puede hacer tanto dinero como en el  tráfico de drogas y en caso de detención las penas son comparativamente mínimas. Impunidad y rentabilidad resultan atractivas para las mafias
Supermercado en Latinoamérica
Estados Unidos es un auténtico comprador compulsivo de mascotas exóticas, lo que convierte a su frontera con México en la ruta por excelencia de todo el tráfico ilegal de especies exóticas procedentes de Latinoamérica, un paraíso por su cantidad y variedad de animales. Los cárteles de la droga mexicanos son los mejor organizados del mundo y también los más violentos, con más de 30 mil asesinatos en los últimos 5 años. La policía ha comprobado que la misma gente trafica con drogas y animales protegidos. Los animales  de venta legal también se emplean con el propósito de esconder la droga, bien obligándolos a tragar bolas de cocaína o, en otros casos, la droga está escondida en compartimentos ocultos dentro de contenedores con reptiles que portan la leyenda "Serpientes venenosas iNo abrir!", así que ningún agente aduanero se atreve a revisar el interior. Paquetes de cocaína líquida, visible sólo por su ligero tono amarillento, han sido encontrados flotando dentro de los tanques con miles de peces tropicales vivos. El caso más dramático descubierto por la policía fue la detención en el aeropuerto internacional de Miami de un cargamento con 310 boas constrictoras, a las que se les había implantado quirúrgica mente una bolsa rellena de cocaína. Se obtuvieron 35 Kg. de la droga y un gran número de serpientes murieron.

Capos y  animales
A los capos latinoamericanos de la droga les gusta tener sus propios zoológicos con leones, tigres,  hipopótamos, serpientes venenosas y otras especies exóticas, mantenidos con el dinero del tráfico de la  cocaína. Pablo Escobar, el capo más rico y poderoso de Colombia había transformado un terreno baldío en un extenso jardín tropical que contaba con un zoológico que albergaba a más de 2 mil especies de animales. Heriberto Lazcano, apodado "El Verdugo", capo del cártel del Golfo de México contrató como sicarios a un grupo de ex militares de élite llamados Los Zetas, que se especializaron en hacer desaparecer a sus rivales arrojándolos a varios leones y tigres que mantenían en una lujosa mansión. En el chalet de otro traficante de drogas en Ciudad de México la policía encontró 3 leones, 2 tigres y 2 jaguares, todos bien alimentados y aparentemente cuidados por un veterinario particular. Pero no todos los animales tienen la suerte de estos felinos, que fueron trasladados al zoológico de la ciudad. Los animales que caen en las manos de los traficantes muchas veces no sobreviven a los largos, oscuros y terroríficos viajes clandestinos hacia el mercado europeo y norteamericano de mascotas. De cada diez animales del tráfico ilegal solamente uno sobrevive y de este modo mueren cada año miles de monitos bebé, reptiles jóvenes y hermosas aves exóticas.

No seas complice
Muy pocas personas saben que al adquirir, por ejemplo, un guacamayo o cualquier psitácida que no sea de  venta legal (con certificado CITES y anilla cerrada de identificación) se convierten en "cómplices" involuntarios de la muerte de al menos cinco ejemplares de la misma especie. En todo el proceso, desde que se extraen los polluelos del nido, hasta que llegan al mercado de mascotas, estos animales son sometidos a un manejo inadecuado, se les amontona en jaulas, los alimentan forzudamente con alimento inapropiado y, en general, se  les somete a un gran estrés que provoca que su sistema inmune se debilite, por lo cual muchas de estas aves enferman y mueren durante el viaje. Lo mismo ocurre con otras especies exóticas como reptiles o monos. No  seas cómplice, no adquieras animales exóticos como mascota.
(Fuente: Pelo Pico Pata)

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