lunes, 13 de junio de 2011

Tu gato y tu

Para una buena convivencia es necesario erradicar comportamientos anómalos, como fobias y manías, a las que tiene mucha tendencia la especie y establecer en contraposición buenas costumbres, para lo que contamos con la poderosa ayuda de la rutina, casi la única forma de aprender que tienen los gatos. Observar  a tu gato, sus expresiones corporales te van a transmitir claros mensajes que facilitan la convivencia, recuerda que Ramón Gómez de la Serna decía que "el gato rubrica todos sus pensamientos con la cola


CLAVES PARA ENTENDERLOS
Convivir con un gato es descubrir un mundo sorprendente, en el que impera la libertad y no tiene cabida el servilismo. El gato es un animal digno, soberano de su vida, que raramente acepta imposiciones. Antes que  verse dominado es capaz de afrontar el hambre, vivir alejado de la casa y acercarse sólo para efectuar pequeñas rapiñas. La psicología de éste animal sigue siendo un profundo misterio, pues junto a características propias de todos los felinos, como independencia o curiosidad, se dan otras como la indolencia enigmática de  la que hace gala.
Cada gato posee una personalidad propia, fuerte e innegable, que varía de un sujeto a otro, en unos se  presenta bajo el sello de la timidez, en otros del individualismo, otros son temerarios, tozudos, obedientes o díscolos. Quienes simplifican su personalidad acusándolo de egoísmo, no han convivido con uno. Los estándares son precisos en la definición de sus características físicas, pero bastante vagos en lo referente a la psicología, la dificultad de sistematizar el comportamiento nervioso e intelectual del gato es manifiesta.
UN SER PRECOZ
El desarrollo cognitivo del gato es rapidísimo, habiendo alcanzado su maduración a los cinco meses, esta precocidad impone la necesidad de ser muy exigente en su trato temprano. Los adecuados estímulos van a  tener una importancia capital para su sociabilización, esencial en la convivencia, y para no dañar irremediablemente su temperamento. La bióloga Juliet Clutton Brock dice que el gato es un animal "cautivo explotado" en lugar de un animal domesticado y puede que sea cierto por la alta cuota de salvaje libertad que la especie conserva tras vivir varios miles de años en nuestras casas. Para esta bióloga el gato estaría en correlación con el elefante asiático o el camello del desierto, que no son animales domesticados por  completo. Hay un lugar común, que los perros son más inteligentes que los gatos, y como casi todos los lugares comunes es falso, una verdadera calumnia contra la inteligencia felina. El perro es fiel y obediente, el  gato es independiente y egoísta, esa es la fotografía mental que de ambas especies ha forjado la cultura. Es el resultado del tipo de relación que establecemos con cada uno de ellos. La relación entre el propietario y su perro es muy similar a la que existe entre una madre y su hijo. En presencia del propietario el perro es  valiente, curioso y explora feliz su entorno, pero cuando el propietario se va se siente angustiado, se desorienta, sufre estrés y depresión por soledad. El gato es sencillamente un buen amigo y como a los  amigos, les agrada nuestra compañía pero no se deprimen si les dejamos solos para ir al cine.
Los propietarios de gatos reconocen que su mascota es independiente y que hay momentos en que prefiere la soledad. Es una consecuencia de la evolución, el perro es gregario como el hombre, el gato individualista. De un perro siempre conseguirás que haga cuando se lo ordenas el repertorio de trucos que le has enseñado y que tanto impresiona a los neófitos en educación animal, pero un gato es otra cosa, conseguir que demuestren lo que saben hacer es francamente complicado y las recompensas o los castigos, tan eficaces en  los perros, son totalmente inútiles con ellos. La caricia es en el perro un premio que recibe de un superior social, por eso es tan útil en el adiestramiento canino, pero es inútil en el gato, al que incluso en ocasiones puede molestar. Si hablas con dureza a tu perro el animal se acobarda, los gritos son ineficaces con los gatos  y el castigo físico es respondido con la agresión o huyendo. De todo esto deriva la dificultad que la gente tiene para entender la gran inteligencia de los felinos, desde la del gatito casero a la de los grandes cazadores solitarios como el tigre, y la facilidad con que ve la inteligencia de perros o lobos. Cognitivamente los gatos no
son muy diferentes a los perros, la principal diferencia es que no son obedientes y resulta difícil motivarlos. Por ejemplo, si se esconde alimento el perro trata de encontrarlo solicitando la ayuda de su dueño en tanto  que el gato procura resolver la prueba solo.

Sibaritas de altura
Habrás observado que es inconstante en sus gustos y preferencias. Durante semanas dormita sobre la misma silla y no quiere más que una marca de comida, pero, de pronto, cambia de gustos, busca otro lugar de la casa para descansar, reclama un rotundo cambio de dieta. Si observas las estanterías de alimento de una  tienda especializada en mascotas comprobarás que por cada variedad de comida para perros hay media docena de comidas gatunas. Los perros pueden comer toda su vida un mismo alimento sin cansarse y ser  felices, raro es el gato que come más de dos semanas seguidas la misma comida sin hacerle ascos
El descanso es sagrado
Elgato pasa muchas horas del día durmiendo, o fingiendo dormir, porque basta un sonido leve, un roce apenas perceptible y sospechoso para que despierte electrizado, muy abiertos los ojos, las orejas bien  erguidas, con todo el cuerpo como un muelle dispuesto al salto. Nunca molestes su descanso ni le obligues a permanecer despierto para que juegue contigo como si se tratase de un bufón. El gato es animal de costumbres vespertinas y su organismo precisa ese descanso diurno.

No sometas a un ser libre
A cambio de un premio, como una pequeña golosina, el gato aprende algunas actividades o juegos, pero siempre con moderación y por interés propio. Sin embargo su inteligencia es muy despierta, como demuestra la gran cantidad de cosas cotidianas que aprende por propia iniciativa, como colgarse del manillar de la puerta para abrirla, golpear con la pata la ventana para pedir que le dejen entrar o incluso hacer sus  necesidades dentro de la taza del retrete.

Gatos que ofrecen amor
Siendo el gato un animal tan difícil de contentar, por qué suscita tantas simpatías, puedes preguntarte. Por su limpieza, por su sigilo, por su capacidad de pasar desapercibido y por su digno modo de ofrecer amor. Si los gatos no hubiesen sido tan limpios y cohabitado con nosotros en las casas casi sin hacerse notar con  seguridad no habrían alcanzado el lugar de honor que disfrutan en muchos hogares.
Fuente: perros&compañia

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