miércoles, 1 de junio de 2011

El Medico, de Noah Gordon

Castellano, formato epub

Hace pocas semanas, cuando se han cumplido 25 años de este excelente libro (el primero de una trilogía), se ha anunciado que se está haciendo la pelicula de "El médico", en Septiembre comienzan a grabar las escenas.

Aprovecho a adjuntar aqui una entrevista hecha a Noah Gordon por "Magazine".
A unas pocas millas de la estación de tren de Dedham, no lejos de Bastan, se encuentra lo que se diría, a primera vista, que se trata de un pueblo: casas nuevas de madera con aspecto acogedor, un apacible río que  atraviesa las calles, grava perfectamente dispuesta al borde del camino, restaurantes de varias especialidades, pequeñas tiendas, un teatro ... Sin embargo, reina una calma extrema, el orden parece casi artificial de tan intenso, e incluso se diría que el curso del río ha sido trazado con tiralíneas. La media de edad de los  habitantes del lugar ronda los 80 años. Es, por decirlo de un modo brusco, un pueblo sólo para viejos. Se trata de una urbanización ideada para gente mayor. Según el barrio, uno está mejor o peor de salud: al sur  viven aquellos que pueden valerse por sí mismos; más al oeste, los que necesitan algún tipo de cuidado médico, y hacia el norte las casas están totalmente medicalizadas, como si se viviera en una especie de  hospital con una acogedora chimenea o los cuadros de toda la vida en el pasillo de casa. Cada vivienda tiene unos botones gigantes en la pared que, si se aprietan, provocan la aparición inmediata de un miembro del  personal. El pueblo parece, pues, una metáfora de ciencia ficción de la tercera edad, un planeta al que van a parar los humanos que han triunfado en la vida -al menos, económicamente- y que pueden vivir aquí con su pareja, sus amigos, salir y entrar cuando quieran y disfrutar de cursos o charlas impartidas por las eminencias  de las prestigiosas universidades locales. En este lugar -en el barrio de los que están bien de salud- habita uno  de los escritores más exitosos de los últimos tiempos, el norteamericano Noah Gordon, de 84 años, que ha recibido al Magazine 
MAGAZINE ENTREVISTA NOAH GORDON con motivo de los 25 años de la publicación de su obra más célebre, El médico -un libro que despierta fervor popular, pero que también cosechó alguna crítica negativa-o Es la historia de un chico que viaja, en plena edad media, desde Londres hasta Oriente con el sueño de ser admitido como alumno en la escuela de medicina de la madraza de Isfahán. Una historia que acabó en trilogía, pues Gordon publicó . posteriormente Chamán (1992), donde se asiste al descubrimiento de la anestesia y los antisépticos, y La doctora Cole (1996), que plantea la actual despersonalización de la medicina.
"Bienvenidos al país de la vejez", saluda a los visitantes con un deje de ironía. Gordon se encuentra aquí como pez en el agua. Incluso tiene un cargo: es el encargado (y fundador) de la biblioteca. "Aquí viven personas muy interesantes -cuenta-, y la mayoría de ellos poseían excelentes bibliotecas personales.  Contamos con unos 4.000 volúmenes, pero tenemos un presupuesto que me permite comprar nuevos títulos cada mes". Entre los estantes, puede verse un cartel que reza: "Autores residentes", donde se exhiben las novelas de Noah Gordon y las de otros escritores, ahora vecinos suyos. El novelista se sienta en una sala con unos ventanales que ofrecen una bonita vista del bosque nevado. Unas horas después, volverá a su piso,  donde, en un lugar accesible desde la mesa de trabajo, figuran un diccionario catalán-inglés, otro árabe, otro hebreo, un ensayo sobre la transición española, otro sobre la República de los años 30 y una botella enorme de "Tengo enmarcada una carta de Albert Einstein donde, amablemente, rechaza una entrevista, lo hace tomándose la molestia de argumentarlo", recuerda Gordon de sus inicios como periodista vino en cuya etiqueta pone La bodega. En su ordenador, permite espiar a los visitantes -muy poco tiempo- algunas páginas  
del libro de cuentos que está preparando, pero se asegura de que esos textos no aparezcan en las fotografías.
¿Recuerda sus inicios como periodista? 
La redacción estaba a unas pocas millas de aquí, en Bastan. Ah, me encantaba el trabajo, lo que hacen ustedes es algo precioso. Empecé en el diario local. Era reportero, cubría todo tipo de hechos. Tras la Segunda Guerra Mundial, me di cuenta de que algunas de las mejores historias procedían del campo de la  ciencia y la medicina, así que me especialicé en ello. Teníamos la energía nuclear, empezaban los trasplantes de órganos ... Allí tengo enmarcada una carta de Albert Einstein donde, amablemente, el padre de la teoría de la relatividad rechaza en 1954 concederme una entrevista. Lo hace tan educadamente, y tomándose la molestia de argumentarlo, que es uno de mis tesoros.
Sin esas experiencias como periodista científico y médico, tal vez los lectores no habrían leído nunca El médico ...
En realidad, fue por otra cosa. Cuando, años después, abandoné el periodismo para escribir libros a tiempo completo, nos mudamos mi mujer y yo a un  pueblecito al oeste de Massachusetts. No tenían ni siquiera médico, pero había una ambulancia gratuita, cuyo servicio se nutría de voluntarios capaces de realizar un diagnóstico. Yo realicé unos cursos preparatorios y trabajé ahí durante nueve años y medio, aquello es lo que me fue muy útil para escribir después ficción médica.
¿El médico, publicado en 1986, cambió su vida?
No de modo dramático, porque ya tenía un best seller, mi primera novela, El rabino (1965), y otros dos  libros posteriores que no habían ido del todo mal en ventas. Lo que me sorprendió fue la dimensión, esa enorme onda expansiva del éxito, en especial en dos países, Alemania y España.
¿Recuerda el momento en que se puso a escribir ese libro?
Perfectamente. Sufrí una crisis en mi carrera. Por primera vez en mi vida, escribí una novela que era muy mala, yo mismo me di cuenta. Un escritor tiene buenos y  malos momentos, ideas brillantes y ocurrencias pésimas, eso sucede. Quise hacer algo que nadie hubiera hecho, reinventar el género del espionaje. Pero me salió un bodrio. Mi esposa -todos los escritores deberían tener una esposa asíme dijo, cuando yo estaba deprimido, a punto de abandonar el oficio: "No te pares, Noah, escribe otra novela, una más. y, si vuelve a ser mala, vuelves a tu puesto de redactor en el diario". Le costó convencerme, pero lo hice ...Y el siguiente  libro fue El médico.
Usted y Lorraine son pareja desde 1947. ¿Cuál es el secreto de una convivencia tan longeva?
No hay un secreto especial; si lo hubiera, lo vendería embotellado, ¡eso sí que sería un best seller! Bueno, el  amor es básico: has de querer mucho a la otra persona. En un largo periodo de relación, vives periodos fáciles y otros que no 10 son. Te enamoras del otro de diferentes maneras a 10 largo de todos estos años.
Interviene Lorraine: "Vivir con un escritor tiene momentos de todo, aunque era más duro cuando era  periodista, nos veíamos muchísimo menos, siempre estaba ocupado o viajando ..., y encima ganaba mucho menos dinero", dice, con esa sinceridad aplastante que tienen los norteamericanos al hablar de la economía doméstica. Y Gordon replica: "Era endiabladamente divertido ser periodista, fueron unos buenos tiempos ...". Y ella le pincha: "Pero ganabas muy poco". 
¿Qué es lo peor de ser escritor?
Es un oficio que implica necesariamente pasar algunos momentos duros en la vida. El primero es que vives una existencia muy solitaria, pasas horas y horas solo ante tu ordenador. y nadie te puede solucionar la papeleta. Y sólo el 10% de los escritores puede llegar a vivir de su trabajo. Sin embargo, cuando te has  pasado cuatro años escribiendo un libro y un día pones el punto final, te invade un sentimiento placentero muy difícil de describir.
Usted, en realidad, debería ser médico. 
Ese fue el oficio que escogió mi padre para mí. y me matricularon en la facultad de Medicina, pero ... abandoné los estudios sin decírselo a mi familia y me diplomé en periodismo. Eso no está bien, pero era mi vida, no la de ellos. Ellos querían que tuviera una seguridad económica, pero yo también tenía buenas razones  para hacerlo: quería escribir. 
¿Cuál fue su primer contacto con España?
Los libros de Ernest Hemingway. Ahora, soy abuelo -entre otros- de una niña y un niño españoles. Un día, estaba firmando ejemplares en la librería Happy Books de Barcelona,  y una chica que esperaba su turno en la cola se puso a hablar con mi hijo Michael. Hoy son padres de dos críos, para que luego digan que las  promociones no sirven de nada. Este mes de abríl estaré en España para la conmemoración de los veinticinco años de El médico. De hecho, mi última novela, La bodega (2007), es mi carta de amor a España, ha sido  publicada antes en español que en inglés, pero finalmente creo que saldrá en Estados Unidos en el 2012.
A diferencia de otros autores de best sellers, usted nunca ha cargado las tintas en el sexo y la violencia, aunque ha dejado constancia de ellos.
La sexualidad es un aspecto importante de la vida, y aparece en mis libros en la medida en que permite  mostrar la naturaleza del personaje, pero no hace falta recrearse en los mínímos detalles. Y tampoco somos tan diferentes de hace siglos. Me comentan muchos la escena de la mujer a la que pagan para que inicie al chico en el sexo, pero no era una práctica exclusiva de aquella época, ¡lo mismo sucede hoy!
Algunos de sus libros, en cambio, son bastante violentos.
No podemos concebir un mundo sin violencia y a la vez nos damos cuenta de que sería fantástico. Un  subapartado de esa violencia son, en El médico, las descripciones de los crueles tratamientos -sin anestesia ni útiles modernos- a que los médicos sometían a los enfermos.
El médico está protagonizado por un cristiano que se hace pasar por judío para poder estudiar en una escuela de medicina musulmana. ¿No parece enrevesado?
Pues eso son hechos reales. Los islámicos  rompieron todas las relaciones con los cristianos a consecuencia de las cruzadas, eran el enemigo y, sin embargo, aceptaban alumnos judíos en sus escuelas de medicina, que eran las únicas buenas. Visto hoy, todo eso llama la atención.
Su trilogía descríbe usos y costumbres de las tres grandes religíones monoteístas, pero sin tomar partido.
La gente en este planeta es muy parecida, cambian aspectos secundarios, como la comida o los idiomas, pero todos tienen los mismos sueños y sentimientos y quieren cuidar bien a sus hijos. y hoy, como entonces, tenemos una facilidad pasmosa para empezar a matar al que no es como nosotros.
¿Sus compatriotas ven la religíón islámica como una amenaza?
Por primera vez en la historia, en el 11S del 2001, que yo viví en España, vimos en directo cómo morían miles de personas, y para muchos es difícil olvidar que los que pilotaban esos aviones eran musulmanes y que además reivindicaban esa religión como justificante de su acción. Pero el fanatismo existe en todas las  religiones. Y combatirlo es nuestro trabajo. En Estados Unidos tenemos un serio problema con eso, hay un prejuicio antimusulmán enorme. Muchos conciudadanos creen incluso que Barack Obama es musulmán. Hay un montón de ignorancia y miedo hacia los de fuera. De ahí que crea que los mismos problemas que aparecen  en mis libros ambientados hace siglos son los problemas de hoy. Lo más importante de El médico es que tres hombres jóvenes de diferentes culturas llegan a ser amigos muy cercanos, ese es el mensaje con el que me quedaría de la novela. 
El único elemento fantástico del libro es que el protagonista, Rob J. Cole, puede adivinar cuando alguien va a morir cogiéndole la mano.
Sí, eso creía yo, incluso dudé de si era un error incluir ese detalle, pero al publicar el libro empecé a recibir cartas de doctores que me decían que ellos tenían ese mismo poder, y algunos incluso me daban una explicación científica. Así que tal vez no era tan fantástico. 
¿Su personaje simboliza eso que algunos llaman el sueño americano, el ascender socialmente desde lo más bajo?
Ese sueño de que un pobre es capaz de ascender a lo más alto existe, pero eso es también el sueño español, el francés ... No tengo claro que en Estados Unidos sea precisamente donde más sucede.
Mientras algunos de sus compañeros acuden a los diferentes servicios religiosos, usted prefiere el taco de billar. 
Últimamente juego poco, pero ... no soy un hombre religioso. Crecí en una casa judía donde se observaban las tradiciones, y las conozco. Mi padre, nacido en la actual Bielorrusia, hablaba yiddish y llegó a los 10 años a EE.UU., donde empezó vendiendo periódicos en las calles de Nueva York. 
A usted le sucede como a otro judío ilustre, Woody Allen, o a Paul Auster: tiene más éxito en Europa que en EE.UU.
Tal vez se deba a que Europa tiene un mayor interés por la historia. Pero el éxito es una combinación de  oportunidad y suerte, que tu libro se publique en el momento adecuado, y está sometido a azares que no puedes controlar.
Como el cine ...
Hay un proyecto bastante avanzado para llevar El médico al cine, en cuyo guión hemos trabajado mi hija y yo, aunque es sabido que el autor original es siempre un engorro para una producción de Hollywood. Podría rodarse en el 2012. Será una película carísima, el plan es rodarla en Alemania, Gran Bretaña, Rumania, una república que he olvidado y en Marruecos, recreando el gran viaje de Rob J. Cole.
Usted es demócrata, y estos días hay críticas desde la izquierda al presidente Obama.
No las comparto, algunos se esperaban que Obama arreglara todos los problemas del mundo, pero yo no, es solamente un hombre, un político.
¿Los medios de comunicación estadounidenses contribuyen al debate político?
Hay diarios muy buenos, pero las tertulias de radio y televisión son todas republicanas, los liberales creen que parlotear en la radio sin base suficiente es basura y han abandonado graciosamente ese terreno, lo que ha permitido que desde los medios audiovisuales se extienda con éxito la idea de que el presidente es un radical  peligroso, aunque las políticas que haga no lo sean en absoluto.
¿Qué opina del Tea Party?
Es un movimiento ultraconservador, de base, que toma algunas ideas del partido republicano, como la de recortar los impuestos, y las lleva a un extremo ridículo. Ellos ven al gobierno como el enemigo de la gente. Pero luego usan las carreteras y van a la escuela. No darían ni un dólar al gobierno. Yo creo, en cambio, que un buen gobierno sirve para ayudar a la gente, hace que las cosas sean menos duras para los pobres, lleva a  cabo programas que son muy útiles para la comunidad y todo eso cuesta dinero. Es justo pagar impuestos. ¿Se imagina como sería el mundo sin gobiernos? Muchísimo peor. Un mundo sin gobiernos sería horrible.
"¡Aquellos médicos son todos ricos! Créame: sería terrible para los españoles que se pasaran a un sistema americano; los médicos nadarían en la abundancia, pero la gente no podría pagarlo"
Volviendo a temas médícos ... para un europeo, la polémica que tienen ustedes sobre el sistema de salud es muy curiosa ...
Hoy tenemos millares y millares de personas sin seguro médico, y Obama simplemente trata de proteger a esas personas para que, si se ponen enfermas, puedan curarse. ¿No parece algo normal? La verdad es que he hablado mucho con médicos de otros países, como los españoles, y todos sus doctores me dicen que envidian el sistema de salud de Estados Unidos.
¿Ah,sí?
Pero ¿sabe por qué? ¡Porque aquí los médicos son todos ricos! Créame: sería terrible para ustedes los  españoles que se pasaran a un sistema americano; los médicos nadarían en la abundancia, pero la gente no podría pagarse los tratamientos o se endeudaría para poderse operar. Luchen por mantener su maravilloso sistema público, no se dejen engañar y no nos copien.
Aparte del billar, ¿le gusta algún otro deporte?
Como espectador, lo mío es el béisbol, demasiado lento para un europeo. Entiendo las reglas del fútbol y fui  incluso a ver al Barca, pero el fútbol me provoca muchas preguntas. Fui una vez invitado al palco del Camp Nou y empecé a hacer preguntas técnicas y de lógica al señor que se sentaba a mi lado, me pasé todo el partido preguntándole sobre cómo iban ganando posiciones, sobre las tácticas, sobre las reglas ...Al acabar  el partido, vino mi hijo y me dijo: "Pero, papá, ¿sabes con quién has estado hablando todo el tiempo? ¡Era el entrenador del Madrid!". Un señor muy amable, tuvo una enorme paciencia conmigo ...

1 comentario:

Maripuchi dijo...

Hace unas semanas que tuve oportunidad de conocer a Noah y a su hijo en Madrid y son absolutamente encantadores!!