miércoles, 4 de mayo de 2011

El gato: barómetro natural

El gato es un barómetro natural. Hay una creencia popular que dice que los gatos pueden predecir el tiempo, por ejemplo si un gato se lava la cara pasando una pata sobre una de las orejas, indica que va a venir una  tormenta y cuando los gatos corren y saltan es señal de viento
Muchos animales como el caballo, el asno, los bóvidos o las golondrinas son muy sensibles a los cambios meteorológicos, y manifiestan nerviosismo al acercarse un temporal. Y es que existen más maneras de predecir el tiempo que ver en la tele lo que dicen los meteorólogos del telediario. Los animales se comportan de forma muy diferente cuando se aproximan cambios climáticos importantes. Si se avecina una helada, las arañas harán sus telarañas más cerca del suelo. Las vacas en el campo le darán la espalda a una tormenta en camino. Cuando las golondrinas vuelan bajo es señal de que está disminuyendo la presión atmosférica. El tamaño de la boca de un hormiguero puede dar una idea de la probabilidad de lluvias. Si el agujero es amplio y la arena a su alrededor es plana, el ambiente será apacible. Sin embargo, si el agujero se ha formado más pequeño y la arena a su alrededor está amontonada, la lluvia no tardará en llegar.
Gatos sabios

Estos signos del comportamiento de los animales nos ayudan a predecir el tiempo con mucha exactitud y por eso durante siglos los humanos hemos confiado más en el comportamiento de los animales para predecir cambios climáticos que en nuestras propias apreciaciones. Y uno de los mejores auxiliares es el gato doméstico, que se comporta como un verdadero barómetro. La inminencia de un aguacero produce una gran excitación nerviosa en los gatos,que buscan un lugar donde guarecerse."Si el gato se limpia la cara mirando hacia el norte, mal día se avecina; si lo hace mirando al fuego,llueve seguro", es una frase de esa meteorología popular asentada sobre el comportamiento de nuestro felino. No es del todo exacto afirmar que el gato goza  de esta cualidad de advertir de antemano que se avecina una tormenta por que posee una sensibilidad mágica, pero desde luego responden con antelación a los cambios en la humedad y presión atmosférica.
Un gato puede predecir la inminencia de un anticiclón, la llegada de una borrasca, sentir el olor de la lluvia mucho antes que se produzcan las precipitaciones y otras modificaciones de la rutina climática cotidiana. La vecindad de una tormenta eléctrica pone nervioso al gato, porque su piel se carga de electricidad, y el animal se excita a causa de las pequeñas descargas que se producen cuando toca algunos objetos que están cargados como él de electricidad estática, ello le hace comportarse como un loco trepando por las cortinas o saltando sobre los muebles.
El escritor Antonio Burgos lo ha descrito estupendamente en su libro "Gatos sin fronteras". "Aun en las noches quietas del verano sus bigotes pueden percibir mínimos cambios en la atmósfera. Por eso Remo corretea por la casa en un día de sol: porque el boletín de predicciones del servicio meteorológico de su bigote le dice que va a llover. Antes de que se nuble, se pone a dar carreras por la casa como los locos. La gente echa a correr cuando llueve, para no mojarse; los gatos, previsores, corren mucho antes de que llueva. Cuando llega la lluvia siempre les coge ya corriendo. Porque no usan paraguas, que a ellos no les  sorprendería nunca la lluvia en caso de que lo gastaran:'
Sin chubasquero
Los campesinos antiguos, que sabían más que nosotros de sequías e inundaciones, en los inviernos secos y terribles para las cosechas observaban el comportamiento de los gatos esperando las señales de la bendición divina en forma de lluvia. El gato siente una antipatía natural hacia el agua, sea lluvia, charca o baño casero,  por lo que en cuanto las nubes amenazan tormenta él se pone a salvo en el rincón más cálido de la casa. La razón es que los gatos no están preparados para el agua, porque carecen de chubasquero diría un gamberro, y en efecto, su pelaje no posee la grasa que podría protegerlo de la lluvia, como sucede con los perros, especialmente en razas como el terranova o el labrador. El manto le protege muy bien del frío, pero no resiste cuando está mojado y se les pega al cuerpo. Otra diferencia que tienen también con el perro es que el gato no sabe sacudirse y por tanto no puede librarse de la humedad, de modo que su pelo tarda muchísimo en secarse.