lunes, 30 de mayo de 2011

Abandono por receta: toxoplasmosis

Tengo una amiga que está embarazada. La última vez que acudió a la consulta de su médico le recetó que se  deshiciera de su gato para evitar contraer la toxoplasmosls. La desinformación sobre esta enfermedad y, en algunos casos, el consejo del médico, tienen como consecuencia el abandono de cientos de gatos todos los años.
La felicidad de algunas mujeres embarazadas se ve truncada cuando su médico les "receta" el abandono de su gato. Afortunadamente la mayoría del colectivo médico informa a sus pacientes embarazadas, y con gato,  sobre cómo prevenir esta enfermedad sin necesidad de abandonar a su animal. Alrededor de un 10% es el porcentaje de médicos que prescribe deshacerse del animal a las mujeres embarazadas, una cifra excesivamente alta. La toxoplasmosis consiste en una infección causada por un parásito que se puede transmitir al feto cuando se come carne insuficientemente cocida, frutas y verduras mal lavadas, o por el contacto con los excrementos de un gato que padezca la enfermedad. Sin embargo, hay mujeres que tienen  anticuerpos y no hay ningún peligro de contagio para el niño.

¿Cuestión de sensibilidad?
He consultado con algunos médicos sobre el tema y me han comentado que el nivel de sensibilización del doctor con respecto a los animales influye a la hora de decidir aconsejar o no a una paciente que se deshaga de su animal. De esta manera, se curan en salud si hay algún problema. Yo no entiendo cómo se puede obviar el drama que puede suponer, por ejemplo para una mujer como mi amiga, que adora a su gata  siamesa adoptada hace ocho años, abandonar a su animal. El caso es que el médico olvidó prevenirla de los efectos secundarios de su "receta" como: la ansiedad y la tristeza que le provocan el plantearse la separación de su gata Pitusa. Denota muy poca empatía y profesionalidad el no considerar importante el equilibrio emocional de una mujer embarazada. Evidentemente, quien aconseja con frialdad separarse de su gato, como si estuviera recetando una caja de aspirinas, desconoce por completo los lazos afectivos y emocionales que se crean con un animal tras ocho años de convivencia y el dolor que supone separarse de él. Alguien que quiere de verdad a su gato no puede tolerar la idea de deshacerse de su animal.

Prevenir es mucho mejor
Habrá quien opine que el médico sólo está pensando en la salud de la paciente, que es su obligación, lo cual me parece muy bien. Pero, según mi humilde opinión, lo lógico sería informar a la señora gestante sobre: qué es la toxoplasmosis, cómo se contrae y de qué manera prevenirla. No estaría de más editar unos folletos sobre el tema, para que estuvieran en las consultas a disposición de las mujeres embarazadas. De esta manera, las interesadas podrían saber, por ejemplo, que los riesgos de contraer la infección son mínimos con medidas tan simples como limpiar con guantes la bandeja de las heces del gato.
De hecho, muchas veterinarias trabajan mientras están embarazadas y no contraen la enfermedad, a pesar de pasar muchas horas al día en contacto con gatos. Sería estupendo que la sociedad empezara a considerar más a menudo que un animal de compañía es una fuente de salud, bienestar y satisfacciones y no un foco de enfermedades. De esta manera, se evitarían muchos dramas familiares y el abandono de muchos gatos
(Fuente: Pelo Pico Pata)