miércoles, 3 de marzo de 2010

Negociar con los bancos


Últimamente has oído hablar más que nunca de bancos y cajas de ahorros. Sabes que han estado en el centro de la crisis y has llegado a la conclusión de que no todas las entidades financieras son iguales. Sospechas que no tratan a todos los clientes de la misma manera y que la contratación de sus productos y servicios puede negociarse. Por eso, has decidido dedicar más tiempo a tus ahorros y tomarte en serio la relación con tu entidad financiera. ¿Cómo hacerla? ¿Qué primeros pasos hay que dar? Rafael Rubio, director de la revista "Mi cartera de inversión" y autor de "¡Manos arriba! Esto es un banco" IEd. El Siglo!. nos desvela todos los secretos.

Cómo hay que acercarse a una entidad financiera
Es fundamental la actitud con la que uno trata de iniciar una relación con una entidad financiera. Es bastante frecuente que, cuando alguien quiere abrir una cuenta corriente o domiciliar su nómina, se muestre sin ningún pudor ignorante sobre asuntos económicos y financieros. Con esa inoportuna y gratuita confesión pretenden dar muestra de su total confianza en la entidad y, de forma particular, en el empleado que le atiende, aunque acabe de conocerlo. Quienes así actúan cometen un error capital y están entregando un cheque en blanco, pero bien firmado, a su entidad, que a partir de entonces le tratará como a un cliente poco exigente y al que será fácil convencer para colocar cualquier producto. La consecución de los resultados de las entidades financieras se logra a costa, principalmente, de este tipo de clientes que dan por bueno cualquier iniciativa del banco y que nunca demandan nada, ni cuestionan ninguna de las decisiones que puedan adoptar en su nombre.

Qué puedes pedirle a la tuya
Pregúntate lo que esperas de ella, pero antes pon en valor lo que puedes aportarle. Porque podrás conseguir más cosas si estás en condiciones de facilitarle lo que busca entre sus clientes. En el mundo de los bancos y cajas, aunque hasta ahora no te lo haya parecido, todo es negociable y, tras la crisis financiera, el cliente ha subido un peldaño en la estimación de las entidades. La materia prima de los bancos es el dinero. Ahora es más dificil encontrarlo en los mercados exteriores. y han de recurrir a la clientela nacional. Si tienes domiciliada la nómina, puedes pedir que no te cobren algunas comisiones. Ciertas entidades no cobran comisión de gestión ni por depósito de forma automática a quienes domicilian su nómina y conceden de forma gratuita, sin cuotas anuales, una tarjeta de crédito. Si existe esta oferta en el mercado, no hay razón por la que debas prescindir de esa ventaja. Si la fidelidad no se respeta en el "sagrado vínculo", no tienes por qué seguir en tu entidad si no responden a tus justas expectativas. Si suscribes un plan de pensiones y te comprometes mensualmente a ahorrar alguna cantidad, aunque sea pequeña, o si usas con frecuencia una tarjeta de crédito de esa entidad, puedes pedir también que te eximan del pago de comisiones por un cierto número de transferencias mensuales. No lo olvides: negocia las condiciones.

¿Ya tengo banco, y ahora que?
Si ya te has decidido por un banco o caja de ahorros, no te duermas en los laureles, el esfuerzo y la atención has de mantenerlos en el tiempo porque de lo contrario, lo que hayas acordado puede servirte de muy poco.
Vigila los extractos de tu cuenta y solicita que en una sola hoja se recojan mensualmente todas las posiciones (la cuenta, la hipoteca, el fondo de inversion, o de pensiones...) que tienes en esa entidad
Es seguro que descubrirás el intento de cobro de la cuota anual de una tarjeta de crédito que te iban a dar gratis y que, cuando preguntes por ello, te responderán que la culpa es del sistema informático. Tambien te querrán cobrar incorrectamente algunas comisiones y sólo el control a traves de su extracto bancario lo impedirá.
Estate atento a las ofertas y anuncios de otras entidades financieras. Si alguna te interesa, házselo saber a tu banco o caja de ahorros, para que te hagan una oferta semejante.
Las condiciones pactadas no tienen porque ser eternas porque el precio del dinero y la situación del mercado son cambiantes. Si baja el precio del dinero, tu entidad te lo trasmitirá para ajustar a la baja sus condiciones, pero si sube el precio del dinero, las nuevas y mejores condiciones sólo se suelen conceder a los nuevos clientes lo que no es justo en la mayor parte de las veces.

Este articulo lo extraje de mujer de hoy, pero aunque mi blog ha tomado un caracter mas felino el último año no quiero dejar de lado la economía doméstica o todo lo qe tenga que ver con hipotecas.
En mi caso, irónicamente cuando el euribor estaba en máximos es cuando pude negociar cada una de las clausulas del banco.



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