viernes, 26 de marzo de 2010

Más pobres

He leido esta noche un articulo del diario de noticias de Alava que me gustó mucho lo que expresaba y coincido completamente:

Más pobres

por Joaquín Tomás Fortunati, * Catedrático de la UPV-EHU, por Juan Ignacio Pérez Iglesias

LO ha dicho la OCDE: España se empobrecerá más que el resto de Europa como consecuencia de la recesión. A estas alturas, ya nadie se extraña al leer estas cosas. Pero el dato tiene un significado especial. Porque estamos acostumbrados a que cuando vienen mal dadas se nos diga que el problema es general, que España no es una isla y que era inevitable que nos viéramos en dificultades si a nuestros vecinos y compradores les va mal. Y sin embargo, al enunciar esa obviedad se intenta evadir responsabilidades y, nunca mejor dicho, tirar balones fuera.

Dicen que el principal problema español es el paro. Ha perdido el trabajo mucha más gente que en países que han experimentado retrocesos económicos similares. Y eso, al parecer, tiene que ver con la caída del sector de la construcción, que no ha tenido parangón en el resto de Europa. Y es que durante años nos hemos engañado a nosotros mismos, o nos hemos dejado engañar, por una gallina de los huevos de oro que sacaba de donde no había. Desde mediados de los noventa el sector inmobiliario ha empujado a la economía española, favorecido por las políticas económicas y fiscales de los gobiernos sucesivos, ya fueran del PP o del PSOE. El español es el Estado europeo con más viviendas por unidad familiar y con una gran diferencia con respecto a los demás. Y lo triste es que eso no se traduce en que todas las familias que lo necesitan tengan una vivienda, propia o alquilada, en la que vivir.

Y una cosa trae la otra. La gente se ha endeudado como nunca para pagar unas casas carísimas. Ahora hay que pagarlas y lo que se gasta en eso no da para comprar otras cosas. Y entre esas cosas están, por ejemplo, los coches. Es lo que tienen las falsas sensaciones. La sensación de riqueza y prosperidad que nos ha tenido confundidos durante tantos años nos ha animado a prescindir de coches perfectamente útiles para comprar nuevos. Desconozco el dato pero sospecho que nunca en la historia se habían desechado coches en tan buen estado como se ha hecho durante la pasada década. Se han dilapidado energía y recursos naturales para fabricarlos y la gente se ha endeudado para poderlos pagar. Porque también los coches son carísimos. Sí, eso ha ayudado a mantener puestos de trabajo, pero lo ha hecho en un sector no ya maduro, sino caduco y absolutamente sobredimensionado. No necesitamos, ni de lejos, tantos coches; no al menos coches tan anticuados. Y los puestos de trabajo así creados quizás han impedido crear otros en sectores emergentes.

Podría seguir poniendo ejemplos de los excesos extravagantes en que se ha incurrido durante los años de atrás, pero no es necesario. El caso es que hemos vivido muy por encima de nuestras posibilidades. Por eso, cuando la OCDE dice que España es la que más se va a empobrecer pienso que en realidad lo que va a ocurrir es que va a volver al nivel de riqueza que realmente corresponde a su estructura productiva, nivel formativo de la población y grado de desarrollo real. Dicho de otra forma, lo que creo es que bajamos de la nube en la que estábamos.

Así las cosas, ¿qué nos propone el Gobierno español? Planes E. Dicho de otra manera, nos propone quemar más madera: arreglar aceras, comprar coches, arreglar viviendas. Y el Gobierno Vasco hace lo propio: nos da dinero para comprar coches y lavadoras. Pretenden que la gente que ha perdido el empleo lo recupere en los mismos sectores en los que estaban antes y que lo mantenga al menos hasta las próximas elecciones. Y para todo eso se gastan mucho dinero, un dinero que no tienen y que nos dejará endeudados para muchos años. Pero que parece no importar demasiado. Dicen que las urgencias son de tal calibre que nos tenemos que olvidar de hacer las cosas bien porque lo que hay que hacer es salvar los muebles. Y esto me lleva a pensar que en nuestro caso la crisis no va a ser una oportunidad. No hay apuestas reales por sustituir el ladrillo o la excavadora como motor de crecimiento. El sector del automóvil seguirá agonizando entre nosotros. Dicen que los chinos, como son muchos, comprarán muchos coches, pero los harán allí, aunque sean de marca Seat. Y allí harán sus viviendas, aunque las hagan empresas españolas.

No es fácil tomar decisiones difíciles. Pero si no se toman ahora, cada vez será más difícil y las medidas serán más dolorosas. Hay que hacer frente a la realidad de que los sectores que más empleo han generado en el pasado difícilmente lo harán en adelante. Hemos de aceptar que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que somos más pobres de lo que pensábamos hace uno, dos y tres años. Y como hay menos riqueza, tenemos que ganar menos dinero, todos, empleados del sector público y del privado. Tenemos que comprar menos bienes, gastar menos. La solución no consiste en consumir más para mantener puestos de trabajo: ¿Más coches? ¿Más casas? ¿Objetos que no necesitamos? ¿Cosas que ni siquiera nos hacen más felices? Tenemos que pagar nuestras deudas, las propias y las que, por nuestro bien (¡qué sarcasmo!) acumulan nuestros gobiernos.

Hay que apostar, de verdad, no de boquilla, por una sociedad basada en el conocimiento avanzado. Hay que gastar menos, y lo que se gaste ha de ser para no dejar a nadie en la estacada, mantener servicios básicos e invertir en conocimiento e infraestrucuras de futuro. Hay que olvidarse, por una larga temporada, de subsidios absurdos y subvenciones clientelares. No podemos mantener hábitos de ricos porque no lo somos. Y eso significa que debemos renunciar a servicios y prestaciones que no nos podemos permitir. Si no se hace a tiempo y se hace bien, se tendrá que hacer a destiempo y las consecuencias serán muy duras. Grecia nos ha mostrado el camino.

EL beso se puede definir como la manifestación más importante de cariño entre dos personas. No sabemos cuando apareció esta vieja costumbre que es tan antigua como la raza humana misma. Cuando queremos demostrar nuestro agradecimiento a otra persona conocida, cuando queremos demostrar amor hacia alguien, cuando queremos agradecer alguna cosa, o simplemente cuando conocemos a alguien o nos despedimos, acudimos al beso. El beso ha pasado por épocas peores y mejores a lo largo de la historia de la humanidad, pues ha llegado a prohibirse en algunos periodos y se tenían que dar en privado total, pues incluso estaba mal visto darlos en la calle o en público, a estar totalmente de moda como ahora mismo y hartarse uno de besar en cualquier lugar, pues esta es una época en que está magníficamente bien visto besarse en público. Hay besos que manifiestan cariño como el que da la madre a sus hijos, otros que denotan rebeldía, cuando un pueblo sufre régimen dictatorial y se toma como una forma de liberación, besos que manifiestan respeto, como besar a alguien en la mano como signo de obediencia y admiración, besos que manifiestan saludos de acogida y despedida con personas a las que tratamos habitualmente, besos al suelo cuando visitamos algún país por primera vez en señal de agradecimiento por su acogida. En algunas culturas, como la celta, se creía que el beso tenía poderes curativos, mientras en otras culturas está considerado como tabú y por lo tanto está totalmente prohibido darlos en público. También hay diferentes formas de darlos sobre todo los que forman parte del saludo dependiendo del lugar del mundo donde uno se encuentre, por ejemplo en Europa central y del sur, se suelen dar dos besos en ambas mejillas, en los países eslavos se suele dar uno en los labios y bien apretado, en América uno en la mejilla, los esquimales suelen dar los besitos frotando ambas narices y no utilizan para nada los labios, en fin como se puede ver en cada lugar hay diferentes formas de besar. Refiriéndonos a los besos de amor, también los hay múltiples: suaves, de tornillo, de succión, con la lengua... La verdad es que cuando uno tira de recuerdos y se te vienen a la mente todas las mujeres que pasan por tu vida, te acuerdas perfectamente de la forma como besa cada una. Es curioso, pero cuando recuerdas una mujer con la que has estado, la relacionas con sus besos. Tal es la importancia que tiene el beso en el ser humano. Pero hay una cuestión muy importante, que ya lo expuso O.K. Bernhardt, escritor alemán, quien dijo: "No olvides nunca que en el amor, el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos".