viernes, 18 de septiembre de 2009

animales en el tranvía

Se está estudiando la posibilidad de que puedan montar animales en el tranvía con la debida proteccion y sujección, es un inicio para poder trasladar a mis peques sin tener que tirar de coche, que mucho se nos exige que no usemos siempre el coche, pero los gatos no los permiten montar ni en autobus ni en tranvía y de taxi no voy a tirar que es un lujo.
veamos la noticia mejor:
EuskoTren se toma muy en serio la posibilidad de permitir el acceso de perros al tranvía. Varias asociaciones protectoras de animales manifestaron en EL CORREO la pasada semana su intención de pedir al organismo que gestiona el metro ligero vitoriano que autorice la entrada de animales en los vagones. Ahora, la empresa pública está elaborando un estudio comparativo para saber cómo abordan otros operadores ferroviarios la situación.
Esta actitud abierta de EuskoTren no se justifica sólo por la pretensión de los colectivos vitorianos. «Hemos recibido más peticiones de este tipo para otros servicios ferroviarios», reconocen fuentes de la empresa. En concreto, les han llegado para los trenes de cercanías, con los que operan tanto en territorio vizcaíno como guipuzcoano. «No hay ninguna decisión tomada, pero se está estudiando».
El estudio consiste en ver qué hacen otros trenes y tranvías en el resto de España. Y hay ejemplos para todos los gustos. El que más se aproxima a lo que pretenden las asociaciones protectoras de animales es el caso de Renfe Cercanías en Madrid. Allí, se permite el acceso a los vagones de animales domésticos -perros, gatos y aves- sin límite de peso. No es necesario llevar la mascota enjaulada, aunque sí debe ir sujeta con correa y, en el caso de los perros, provistos de bozal. Por supuesto, el propietario o acompañante del animal se hace responsable de los daños que pueda ocasionar. Además, no pagan billete.
Eso sí, Renfe marca unos límites horarios para subir las mascotas a los vagones para evitar horas punta. En concreto, no es posible hacerlo entre las seis y las nueve de la mañana, entre las 13.30 y las 16.30, ni entre las seis y las nueve de la noche.
Sin embargo, ese supuesto es una excepción con respecto a la norma imperante en el resto de servicios de transporte público. En Barcelona, una ciudad puntera en cuanto a movilidad urbana y donde diversos colectivos lo han solicitado, no está permitido llevar animales ni en el metro, ni en el autobús ni en los tranvías. Excepción hecha, por supuesto, en el caso de los perros lazarillo que acompañan a invidentes y los que lleva el personal de seguridad. También se permite el acceso a mascotas siempre que «se transporten en receptáculos convenientemente preparados para que no ensucien ni incomoden a los demás usuarios».
El ejemplo de Estocolmo
Una regulación parecida tienen también en el tranvía de Tenerife. Y en otras ciudades, como Murcia o Valencia, ni siquiera se permite el acceso a animales enjaulados y se restringe a los perros guía.
Otra historia es lo que ocurre en algunas capitales europeas como Estocolmo. Allí no sólo se permite el acceso a los animales domésticos en el transporte público, incluso en el autobús, sino que existen lugares específicos habilitados para este uso.