miércoles, 1 de julio de 2009

Morfeo nos rehuye

DORMIR BIEN ES FUNDAMENTAL PARA EVITAR LA FATIGA, IRRITABILIDAD, NIVELES BAJOS DE PRODUCTIVIDAD Y UN ALTO RIESGO DE SUFRIR ACCIDENTES. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA, EN GENERAL, DUERME POCO, SOBRE TODO LAS MUJERES, QUE DESCANSAN PEOR QUE LOS HOMBRES.

Un 45% de los ciudadanos dice dormir menos de siete horas al día, y dos de cada tres personas que duermen menos de cinco horas son mujeres. Como apuntan los expertos, en el Estado español no hay una cultura del sueño, y habría que hacer del descanso un tema prioritario, porque no se debe olvidar que los insomnes tienen mayor riesgo (un 40% más) de sufrir un trastorno psiquiátrico, como ansiedad o depresión. En esta misma línea, los especialistas aseguran que hay que ser conscientes de que no es un problema menor. Basta con pensar en la calidad de vida que se pierde. Y en que, por ejemplo, la mitad de todos los accidentes de tráfico y laborales están relacionados con trastornos de sueño, entre los que el insomnio es el más frecuente.
Pese a todo, sólo el 5% de los afectados ha acudido alguna vez al médico para tratar este problema, porque la mayoría de los que lo padecen ignoran que se puede tratar. Por cierto, en el último siglo el tiempo medio de sueño se ha reducido por lo menos en dos horas diarias.
Y eso que no dormir el número de horas suficiente, despertar a media noche y no poder conciliar el sueño o levantarse con la sensación de no haber descansado son situaciones en las que todos nos hemos visto en alguna ocasión, con las consecuencias que acarrean: irritabilidad, problemas de concentración, dificultad para acometer tareas laborales o para conducir, cansancio diurno...
El sueño es uno de los indicadores clave de nuestra calidad de vida, y los trastornos derivados de su falta constituyen, por su frecuencia y su repercusión en el bienestar general y psicológico, un grave problemas sanitario de las sociedades modernas. Necesitamos descansar, dormir más que otra cosa; sin dormir aguantaríamos muy poco, nos convertiríamos en psicóticos. Además, el descanso que obtenemos del sueño debe ser reparador tanto a nivel ñsico como mental.
Contrariamente a lo que se piensa, durante el sueño no se apagan las funclones del organismo ni entra el cerebro un estado de reposo absoluto. Dormir es una compleja actividad cerebral de carácter cíclico, que refleja los ritmos circadianos (la sucesión de vigilia y sueño) a los que está sometido el organismo humano. Una vez iniciado el sueño, no es homogéneo durante el tiempo que dormimos.
La poligrafía (que registra simultáneamente la actividad cerebral, el ritmo cardiaco y respiratorio, los movimientos del tórax y del abdomen, la actividad ocular y la tensión arterial) permite estudiar cómo se comporta nuestro cuerpo mientras duerme. Se sabe hoy que cuando se inicia el sueño cambia la actividad cerebral, y los registros de la actividad ocular permiten reconocer dos tipos de sueño: el que se acompaña de movimientos oculares rápidos (sueño MOR) y el que no presenta esos movimientos (sueño NMOR). Ambos se alternan durante la noche y estos cambios varían también con la edad, siendo distintos en los diferentes periodos de la vida.

PASTILLAS Y MAYORES
Y ante este problema, hay muchas preguntas. Una de las más comunes es: ¿Tomar pastillas? Depende. Las hay de mucha potencia que debe prescribir el médico en el caso de que sea necesario. Los especialistas llaman la atención sobre la enorme tendencia a la autome-dicación que existe en el tratamiento de este problema. El abuso de pastillas para dormir es tal que ya se habla, sobre todo entre personas de edad, de almohada Química.
Algunos de estos fármacos pueden cambiar el patrón del sueño, de manera que se pueden dormir muchas horas, pero el cerebro no descansa igual.
Por otro lado, el envejecimiento produce también una serie de cambios en el patrón del sueño, tanto en cantidad como en calidad. Se estima que una persona de 70 años duerme normalmente entre cinco y seis horas, aunque de manera fragmentada. Más de la tercera parte padece insomnio y, sobre todo, se produce un adelanto de la fase del sueño. Por eso, muchos ancianos se quejan de despertarse demasiado pronto por la mañana y ser incapaces de volver a dormirse. Un problema que sufren con demasiada frecuencia.

MUCHO APERITIVO
Según un estudio del Comité de Expertos Info-aperitivos, nueve de cada diez personas del Estado español afirma consumir productos de aperitivo, Principalmente se toman de manera ocasional y en compañía de familiares y amigos.
Su consumo no debe tener la finalidad de sustituir a las comidas principales de! día, sino que, de tomarse, deben integrarse de forma razonable en una dieta completa y equilibrada.

MIGRAÑAS Y ALIMENTOS
El 90% de las migrañas se debe a intolerancias alimenticias, principalmente a ía leche y derivados, trigo, huevo y carnes y pescados, según concluye un estudio de la Fundación Migraña y la Sociedad Andaluza para el estudio de las Enfermedades por Alimentos.

HAY QUE CONTROLAR EL COLESTEROL
El 80% de los pacientes con hiper-colesterolemia familiar, la causa genética más frecuente de infarto de miocardio, está sin diagnosticar, a pesar de que, con la detección precoz y el tratamiento temprano de este problema, podría evitarse. La dieta, el ejercicio y no fumar, junto con el tratamiento de estatinas, son los elementos más eficaces en el control del colesterol y la reducción del riesgo cardiovascular.

DECÁLOGO PARA UN BUEN SUEÑO
1- Mantener unos horarios regulares para acostarse y levantarse.
2- Establecer la asociación correcta entre sueño y cama.
3- Evitar pensamientos negativos y preocupaciones antes de acostarse.
4- Ropa ligera para dormir, sobre^ todo durante la menopausia. \
5- Una cama amplia y con ropa d|e tejidos naturales. i
6- Controlar la temperatura, luz y ruido del dormitorio. Se recomienda dormir entre los 18ylos22°C.
7- No tomar café ni alcohol a partir de las seis de la tarde y reducir el consumo durante el resto del día.
8- Practicar ejercicio moderado de forma regular, preferiblemente en horarios alejados del momento de acostarse, nunca antes de dormir.
9- Reservar las últimas horas de la tarde para realizar actividades placenteras y relajantes.
10- Cenar algo suave, como pasta, verduras y derivados lácteos, evitando las proteínas y la fruta que, aunque sea buena, es más costosa de digerir.

(Extraido de la revista On, suplemento de un periodico dominical)

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