viernes, 24 de octubre de 2008

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Propietarios de las 108 VPO defectuosas reclaman los primeros meses de hipoteca
las torres 47 y 49 de la calle oyón han estado mes y medio sin luz ni agua y tres sin ascensor
Creen que la constructora "se precipitó" al entregar unos pisos con "continuos reventones" y "muchos desperfectos"


vitoria. No les basta con que Construcciones Urrutia arregle los desperfectos que surgen "un día sí y otro también". Los propietarios de las 108 VPO defectuosas de Mariturri desean más. Para empezar, que se les devuelvan los tres primeros meses que pagaron de la hipoteca. Sin agua, ni luz, ni ascensores, los dueños tuvieron que recurrir a las velas para alumbrar sus viviendas y a las piernas para subir las escaleras -catorce plantas-. Y muchos otros, incapaces de sufrir esa situación, se vieron obligados a seguir de alquiler mientras asumían su nuevo deber bancario. "Hemos sufrido las consecuencias de la crisis del sector inmobiliario. La entrega de llaves fue muy precipitada", denunciaron ayer vecinos consultados por este periódico, hartos de que la constructora "dé largas" cada vez que aparece un fallo.
Ha pasado medio año desde que la empresa les invitara a entrar en sus nuevas viviendas y, desde entonces, su preocupación se ha convertido en "auténtico miedo". Al margen de los desperfectos en las zonas comunes, "que son cuantiosos", los dueños de los portales 47 y 49 de la calle Oyón consultados por este periódico afirmaron que muchas de las viviendas acumulan "importantes" e, incluso, "graves" deficiencias. La principal, los reventones. Desde que llegó el agua caliente a las casas, mes y medio después de la entrega de las llaves, se han producido "bastantes roturas" de tuberías y "fugas" a través de las calefacciones. El resultado, "suelos destrozados" que todavía esperan la visita de los trabajadores de la constructora.
"Yo no me atrevo a poner la calefacción si no estoy en casa", aseguró una vecina, quien se preguntó con angustia qué sucederá "cuando todos los pisos estén habitados". El agua caliente les trae de cabeza a los afectados, por las fugas, porque no siempre hay o porque tarda "muchísimo en salir" y porque, aun así, están recibiendo unas facturas "espeluznantes". Claro que ese mal sería asumible si no se juntara otro miedo que les reconcome: la seguridad de los edificios. Además de que "hay grietas" en las paredes de algunas calles, los vecinos no pueden olvidar el día en que "un propietario entró en su camarote y descubrió que la constructora había accedido al interior sin permiso para colocar una viga".
En casa, donde "en muchos casos ni siquiera funcionan los enchufes y los interruptores de la luz", los vecinos no están a gusto. Y en las zonas comunes tampoco; ahí, lo que más les preocupa es que no funcionen algunos focos de los pasillos, fallen los videoporteros, y que las puertas del garaje y el portal se queden abiertas cada dos por tres. Todo eso les genera inseguridad, a la que se añade la del propio entorno. "Apenas hay iluminación por las noches", lamentaron los vecinos, quienes criticaron a la constructora por su "pasividad". Según afirmaron, la empresa sólo se da prisa para arreglar los fallos, los que luego vuelven a surgir, "cuando se le amenaza". Por eso, no descartan lanzar un órdago: denunciarle por lo que consideran un "desastre de obra".